CRISIS CONVULSIVAS
Y EPILEPSIA Comprendiendo la diferencia entre un trastorno y una crisis
Los términos “convulsión” y “epilepsia” suelen utilizarse indistintamente, pero se refieren a fenómenos diferentes. Comprender cada uno de ellos es fundamental para un diagnóstico y un tratamiento preciso. La epilepsia es un trastorno que produce convulsiones pero no todas las personas que tienen convulsiones tienen epilepsia.
La epilepsia es un trastorno neurológico donde las personas son propensas a sufrir convulsiones frecuentemente.
Las convulsiones pueden aparecer por una causa específica de manera aguda. Sin embargo, cuando hablamos de epilepsia, las convulsiones son recurrentes, es decir, se repiten en el tiempo. Estas personas son más “sensibles” a los estímulos (externos e internos) que pueden producir una convulsión.
Hay muchas posibles causas por las cuales las personas pueden tener epilepsia. Puede ser debido a tumores cerebrales, meningitis, malformaciones congénitas o traumatismos cerebrales.
Presenciar una crisis convulsiva puede ser impactante, pero mantener la calma y saber cómo actuar es crucial para la seguridad de la persona afectada. Una crisis convulsiva es una manifestación súbita, generalmente breve, de una actividad eléctrica anormal, excesiva y sincrónica en el cerebro. Este fenómeno puede presentarse de múltiples formas, dependiendo del tipo de crisis y de la zona cerebral afectada.
Durante una crisis convulsiva pueden observarse:
•Pérdida del control de esfínteres (micción o defecación involuntaria).
•Mordedura de la lengua, especialmente en el borde lateral.
•Salivación excesiva o salida de espuma por la boca.
•Cambios en el color de la piel, como palidez o cianosis.
•Ojos en blanco o desviación de la mirada.
Más allá de sus manifestaciones clínicas, cualquiera de estos padecimientos conlleva un impacto psicosocial significativo.
Las personas que lo padecen pueden enfrentar estigma, discriminación y vulneración. La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más comunes y se estima que hasta el 70% de las personas con epilepsia pueden llevar una vida normal si reciben el tratamiento adecuado.