SEPTICEMIA NEONATAL Una infección grave que requiere asistencia inmediata

Se trata de una complicación que puede llegar a causar la muerte del recién nacido si no se trata a tiempo.

Los síntomas de la septicemia neonatal suelen ser similares a los de la meningitis e incluso ambas enfermedades pueden sucederse de manera simultánea.

La septicemia neonatal es una infección grave en la sangre del bebé durante sus tres primeros meses de vida. Por ello, se puede distinguir entre: Sepsis neonatal temprana si aparece en los primeros 7 días de vida del bebé y sepsis neonatal tardía si surge entre la primera semana y el tercer mes de vida.

Generalmente, la principal causa de septicemia en el bebé suele ser una infección bacteriana, aunque también puede estar causada por hongos o virus que invaden el torrente sanguíneo.

Las manifestaciones clínicas al inicio de una septicemia en el bebé no suelen ser específicas. Entre los signos tempranos que se relacionan con una posible septicemia neonatal se encuentra una reducción de la actividad del recién nacido, apnea, alteraciones de la temperatura, bradicardia, etc.



Otros síntomas que pueden presentar los bebés con sepsis son fiebre, manchas rojas en la piel, latido cardíaco acelerado o lento, vómitos, escalofríos, dificultad respiratoria, nivel de azúcar en sangre bajo y diarrea.

Además de todos los posibles síntomas que puede tener el recién nacido si padece una infección bacteriana en su torrente sanguíneo, también puede presentar ictericia, enrojecimiento alrededor del ombligo o incluso convulsiones.

Con el tratamiento oportuno, muchos bebés con estas infecciones bacterianas se recuperarán por completo sin problemas perdurables.

La sepsis neonatal es una causa principal de muerte infantil y cuanto más rápidamente un bebé reciba el tratamiento, mejor será el desenlace clínico.