Más que un ojo rojo:
la enfermedad silenciosa que amenaza la visión
La escleritis es la inflamación de la parte blanca del ojo, llamada esclera. Esta capa dura protege el interior del ojo y le da su forma. A diferencia de una simple irritación o conjuntivitis, la escleritis es más grave porque inflama y daña los tejidos profundos del ojo.
Si no se trata a tiempo, puede lesionar otras partes internas del ojo y causar problemas graves en la vista o incluso la pérdida de la visión. La causa más común de la escleritis es un fallo en las defensas del cuerpo. En más de la mitad de las personas afectadas, el sistema inmunitario se confunde y ataca por error el tejido sano de la parte blanca del ojo.
Esto sucede con frecuencia en quienes ya tienen enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide o lupus. Con menor frecuencia, la inflamación puede ser causada por una infección de bacterias, virus u hongos, o como complicación tras un golpe o una cirugía en el ojo.
La forma más común de esta enfermedad es la escleritis anterior, la cual afecta la zona frontal y visible del ojo. Esta variante puede presentarse de forma “necrotizante”, que es la presentación más peligrosa porque destruye progresivamente el tejido y puede perforar el ojo.
Por otro lado, la escleritis posterior ocurre en la parte trasera del globo ocular y no se percibe a simple vista en un espejo. Esta variante también resulta grave porque puede inflamar el nervio óptico, desprender la retina o elevar la presión del ojo.
El síntoma principal es un dolor de ojo muy fuerte y constante, que suele empeorar por la noche o al mover la mirada. Este malestar es tan intenso que puede extenderse hacia la cara, la cabeza y la mandíbula. Visualmente, el ojo se ve muy rojo y con un tono morado debido a la inflamación de las venas profundas. Además, es común sentir mucha molestia con la luz, lagrimeo constante y pérdida de claridad en la vista.
Como las gotas de uso común no llegan hasta la parte profunda del ojo, la escleritis requiere un diagnóstico oftalmológico inmediato. Un diagnóstico a tiempo y el tratamiento correcto logran detener la inflamación y proteger tu visión.