Entendiendo un diagnóstico de cáncer de seno ¿Qué pasa después?
El cáncer de mama es una enfermedad en la que células de la mama alteradas se multiplican sin control y forman tumores que de no tratarse, pueden propagarse por todo el cuerpo, pues estamos hablando de un cáncer invasivo que necesita tratamiento.
La planeación del tratamiento contra el cáncer puede ser un proceso muy complicado, se debe recopilar y compartir mucha información con los especialistas así como con los pacientes y sus cuidadores para ayudar a decidir qué opción de tratamiento es la mejor.
Es importante iniciarlo lo antes posible; el tratamiento contra el cáncer puede ser complejo y tomar algo de tiempo, según el tipo y la etapa en que se diagnostique.
En el momento en que le informan que tiene cáncer de
seno, al momento de decidir un plan de tratamiento, durante y después de éste, es importante que tenga un diálogo sincero y transparente con los especialistas que componen su equipo de atención médica contra el cáncer. Ellos quieren responder todas sus preguntas para que usted pueda tomar decisiones fundamentadas sobre su vida y su tratamiento.
Cuando se piensa en las opciones de tratamiento, es importante analizar los beneficios de cada opción junto con los posibles riesgos y efectos secundarios. Algunos tratamientos, como una cirugía y una radioterapia son locales o localizados, lo que significa que van dirigidos directamente al tumor sin afectar al resto del cuerpo.
La radioterapia para el cáncer de seno
La radioterapia es un tratamiento con rayos (o partículas) de alta energía que destruyen las células cancerosas. Dependiendo de la etapa del cáncer de seno, y de otros factores, la radioterapia podría emplearse en diversas situaciones: después de la cirugía con conservación del seno para ayudar a reducir la probabilidad de que el cáncer regrese en el mismo seno o en los ganglios linfáticos adyacentes.
Normalmente, las células crecen y se dividen para formar nuevas células. Sin embargo, las células cancerosas crecen y se dividen más rápidamente que la mayoría de las células normales. La radiación actúa sobre el ADN que se encuentra dentro de las células produciendo pequeñas roturas. Estas roturas evitan que las células cancerosas crezcan y se dividan.
Mientras la quimioterapia y otros tratamientos que se administran por vía oral (boca) o intravenosa (inyección) generalmente exponen todo el cuerpo a los medicamentos que combaten al cáncer, la radioterapia es un tratamiento de aplicación local. Esto significa que la radioterapia solo afecta la parte del cuerpo a la que es dirigida. Los tratamientos con radiación se planean con el objetivo de atacar a las células cancerosas, ocasionando el menor daño posible a las células sanas adyacentes.
Algunos tipos de cáncer son muy sensibles a la radiación. En estos casos se puede usar la radiación sola para reducir el tamaño del cáncer o hacerlo desaparecer completamente. En algunos casos, primero se puede administrar quimioterapia u otros medicamentos contra el cáncer. En otras ocasiones se puede usar la radiación antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor o después de la cirugía para ayudar a evitar el regreso del cáncer.
Es importante hablar con su médico sobre todas las opciones de tratamiento, incluyendo sus objetivos y posibles efectos secundarios, para ayudarle a tomar una decisión que mejor se ajuste a sus necesidades.
No estás sola en este difícil proceso.